El cantante puertorriqueño Ricky Martin y su novio, Carlos González, se casarán el próximo 28 de enero en Nueva York, donde el matrimonio homosexual está aprobado desde el 24 de junio, informa el periódico El Nuevo Día en su página web.
Desde que hizo pública su homosexualidad en marzo de 2010, el artista boricua, que el pasado 24 de diciembre cumplió 40 años, se ha manifestado a favor del matrimonio homosexual. Su petición se ha extendido hasta Puerto Rico, su isla natal, donde aún no es legal y donde el artista dijo en junio pasado que deseaba que dicho matrimonio pudiera hacerse también realidad. “Es lo que deseo, que se le diga no al discrimen, para que la igualdad entre nosotros los humanos sea una realidad en mi país”, expresó Martin en aquella ocasión.
Martin, a quien el 4 de noviembre se le concedió ciudadanía española, dio a conocer su homosexualidad el 27 de marzo del 2010, calificándola como “un regalo” en su página web en un comunicado titulado “En los últimos meses me di a la tarea de escribir mis memorias”.
Desde ese momento, el artista ha participado en eventos a favor de los homosexuales, entre ellos, el celebrado en marzo del año pasado en Nueva York cuando recibió el premio Vito Russo de la Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación (GLAAD) por su aportación a la promoción de la igualdad de los derechos de la comunidad gay.
El acto fue aprovechado por Ricky Martin para confirmar su relación sentimental con Carlos González, tantas veces insinuada. “Yo solo quería ser libre y puedo decir que hoy soy libre”, dijo Martin en el acto, en el que dio especialmente las gracias a su novio y “cómplice”: “Carlos, eres lo máximo”.
Ricky Martin se casará el 28 de enero
Posted: enero 1, 2012 in IdeasEtiquetas: 28 de enero, boda gay, boda homosexual, Carlos González Abella, Ricky Martin
Bailable de tacón
Posted: diciembre 14, 2011 in IdeasEtiquetas: Brahma, danza, Kazaky, Universidad de Sonora
El baile, ya sea como una forma de expresión o con fines de entretenimiento, tiene siempre algo que sorprende. Una pirueta, un movimiento sensual o una vuelta con alto grado de complejidad dejan boquiabierto a cualquiera.
Pero si de impresionar se trata hay que hablarles a los bailarines del grupo de danza “Brahma” porque ellos se atreven a hacer algo que pocos pudieran: presentar una coreografía acoplados en un par de tacones.
Adal, Víctor y Pepe, andan en los veintes. Son jóvenes de Hermosillo que tienen mucha energía y la canalizan en una pista de baile, danzando con altas zapatillas que brillan con las luces del escenario.
Ellos se atrevieron a despojar a los tacones de su cualidad femenina para imprimirle un sello distinto. En Internet descubrieron a un grupo de ucranianos que se hacen llamar “Kazaky” y que montan difíciles coreografías con tacones porque ese es su concepto original. Lo que hicieron los bailarines de Brahma fue retomar ese estilo para armar uno más personal que llamara la atención cada vez que se plantaran enfrente de la gente.
“Cuando pensamos en el vestuario, pensamos en un concepto total. Todos nos ponemos de acuerdo, todos opinamos y colaboramos. Por ejemplo, para esta vez la idea fue algo que se viera varonil pero que contrastara con los tacones”, dice Adal Villegas, de 25 años y egresado de la carrera de Comunicación Organizacional por la Universidad de Sonora.
“Optamos por un pantalón, una camisa, chaleco, corbata… y los tacones”, agrega Pepe Durazo, apasionado del baile desde que era un niño.
El nombre del grupo, Brahma, se refiere al dios creador del universo en el marco del hinduismo. Es la evolución y el desarrollo, justamente lo que hacen estos jóvenes.
Decidieron unirse para bailar a beneficio de los niños discapacitados del Centro de Rehabilitación Teletón. Eso fue apenas en septiembre de 2011. Hicieron una composición coreográfica con una canción de Lady Gaga y les gustó la forma en la que se acoplaron y no dudaron en montar su propio grupo para participar en eventos y competencias.
“Entre todos sacamos las coreografías. Creo que lo más difícil es solidificar una idea y entrarle de lleno, no tanto vernos coordinados en los ensayos”, opina Víctor Angulo, de 24 años, que está por concluir sus estudios de danza en la Universidad de Sonora, luego de cinco años de prácticas extenuantes.
La coreografía en la que incluyeron por primera vez los tacones la armaron en una tarde completa. Pepe dice que se citaron en un salón, hablaron sobre los pasos y estudiaron cada uno de los movimientos. Cuando los tenían dominados se dedicaron al ensamble corporal y en solo dos días ya estaban preparados y coordinados con la música, un remix de canciones de Kazaky y Destiny’s Child.
“La imagen que queremos tocar en el escenario no es que somos unas divas o unas nenas entaconadas, sino de alguien que puede andar en tacones y vestirse y verse varonil; no es tanto caer en lo radical, que sabemos que no tiene nada de malo, aunque no es esa nuestra idea”, agrega Adal.
Bailando con tacones, los chavos de Brahma lo único que quieren es divertirse, aunque saben que siempre habrá alguien que pondrá el grito en el cielo.
El torneo de la vida
Posted: diciembre 12, 2011 in Cuentos y NovelasEtiquetas: beisbol, cáncer, Diablos Rojos, Guillermo Carrillo, Liga Mexicana, parálisis cerebral
Si creen que la vida es un juego, díganselo al beisbolista Guillermo Carrillo. Para él la vida es un torneo en el que compite de forma permanente, siempre atento, sin ninguna distracción, porque no está dispuesto a perder.
De 64 años, este abuelo deportista ha demostrado que se pueden esquivar las adversidades cuando hay un motor tan potente como la pasión por algo. En su caso la pasión está conectada al bate de beisbol, un deporte al que le ha dedicado 53 años y del que toma la energía para mantenerse activo.
Ha sido jugador, mánager, directivo y ahora es entrenador. Guillermo Carrillo comenzó en el Rey de los Deportes siendo un adolescente en uno de los barrios de Hermosillo y sus capacidades de beisbolista lo convirtieron en un prospecto para debutar con los Diablos Rojos del México, el equipo de la Liga Mexicana que aún tiene su sede en el Distrito Federal; pero entonces la situación no era buena en su casa y finalmente sacrificó su partida hacia la profesionalización.
Como mánager, Guillermo inició a los 21 años. Tenía bajo su encargo a grupos de primera y segunda fuerza y los preparaba para llevarlos a campeonatos estatales. Su ascenso fue casi inmediato por sus constantes muestras de capacidad.
Pero las adversidades llegan cuando uno menos las espera. En 1998, luego de sufrir una lesión muscular durante el entrenamiento, Guillermo tuvo que ser sometido a una cirugía y mientras estaba en el quirófano se le paralizó el corazón. Había tenido un infarto y fue, quizás, un mal presagio para su salud.
De esa vez se recuperó pronto y un año después continuó su labor en los campos deportivos. Como entrenador tenía equipos de niños entusiastas que requerían de toda su experiencia y él volvió a su actividad por un soplo de energía.
Su tenacidad se vio recompensada ese 1999 cuando hizo ganar a la selección de Sonora la Olimpiada Nacional celebrada en Monterrey. Y luego, otra vez los infortunios. Más complicaciones cardiacas y recomendaciones de mantener el reposo.
En 2005, un infarto cerebral. El lado izquierdo de su cuerpo estaba paralizado y perdió el ángulo de visión. Desde entonces sus ojos solo pueden enfocar hacia el frente.
Guillermo no quería dejarse vencer, no quería quedarse en el terreno de juego, como dicen los beisbolistas cuando hay una derrota. “Tuve terapia para lo físico, le eché muchas ganas y comencé a recuperarme; pero la vista no tenía solución”, recuerda este beisbolista, padre de cuatro hijos, casado con Silvia Hernández.
Por si el destino no le hubiera colocado barreras complicadas, a Guillermo le dio un segundo infarto cerebral. “Si el primero me afectó el lado izquierdo, el otro me afectó el lado derecho”, dice. Su voz suena resignada.
Su familia creía que quedaría inmóvil para siempre, pero sorprendentemente Guillermo dio nuevamente muestras de fortaleza y volvió a caminar, a ejercitarse, a entrenar a los pequeños prospectos del beisbol y a conducir su automóvil.
Y cuando parecía que todo había tomado nuevamente su cauce, el doctor le dio una pésima noticia. Mientras se atendía de un problema bucal, a Guillermo le detectaron un tumor cancerígeno y necesitó varias sesiones mensuales de quimioterapia.
“Físicamente me afectó mucho, me debilitó, y todavía no estoy tan bien; pero no me vencí, siempre vi todo para adelante; afortunadamente el doctor hizo un muy buen trabajo conmigo y me habló muy claro, me dijo que siguiera mi vida normal, que no pensara tanto en eso”, recuerda.
En octubre de 2011, a Guillermo le realizaron los últimos estudios médicos antes de confirmarle que había superado el cáncer bucal.
Por eso, después de esos años llenos de pruebas, para él la vida representa algo más que un juego, es un torneo que a veces se gana o se pierde. Él hizo que el esfuerzo valiera y ahora ha tomado otra vez el bate y les transmite su experiencia profesional a decenas de niños.
La erótica bitácora de un poeta
Posted: noviembre 30, 2011 in IdeasEtiquetas: Inventario de Caricias, Jorge Contreras, Poemas del candor, poesía, Quién soy otro sino tú
De repente los poetas escriben con distintas tesituras. Así, sin más, le dan la libertad a la mano y sueltan letras entintadas que lo dicen todo y forman una llamarada de sensaciones.
A veces el resultado es algo elevado espiritualmente, con una seductora profundidad que se disfruta en todos los sentidos, y en otras ocasiones lo que dejan sus letras son poemas cotidianos que también complacen.
Pero a veces hay poetas que tienen una peculiar facilidad para hacer que sus textos se disfruten desde el primer verso, aunque su profundidad radique en el uso de las palabras más comunes.
Uno de estos poetas es Jorge Contreras, nacido en Tizayuca, Hidalgo, hace 33 años. Él afirma que los poemas pueden ser tan amplios como los sienta su autor, o tan cortos como un gesto. Los suyos están llenos de erotismo.
Lo conocí en la Ciudad de México en una librería de La Condesa, adonde había llegado para inaugurar un taller de poesía al que le dedicó varias semanas solo en su preparación. Esa tarde de sábado otoñal, Jorge Contreras estaba contento. Se sentía pleno porque podría enseñar una de sus más profundas pasiones.
Habiendo terminado le pedí que me hablara de su poesía y de sus tres libros editados. Me contó que el gusto le vino desde que iba a la escuela secundaria, aunque en esa época lo que escribía era rap. Quizá le gustaban las rimas porque aún no conocía la poesía.
Cuando comenzó sus estudios de preparatoria se le ocurrió que sus letras debían tener una intención más poética y así fue que se sembró en su interior la pequeña semilla del arte de la escritura.
“A los 18 años tomé el primer curso en el Instituto Mexicano de la Juventud, que antes se llamaba Causa Joven, y se me quitó la venda de los ojos. Fue una revelación para mí conocer a otros que leían y vivían, que había un maestro que sabía mucho de poesía”, me dijo.
Y de ahí en adelante todo fue poesía y más poesía. Era la mejor manera de expresarse con palabras escritas. Así publicó sus primeros libros “Quién soy otro si no tú” y “Poemas del candor”, además de antologías que le han permitido mostrarle su arte a la gente.
Recientemente la editorial Fridaura le publicó su tercer libro, al que Jorge Contreras puso por nombre “Inventario de Caricias”, con 43 poesías en las que desahoga sus sentimientos y los deja por escrito para la posteridad.
“Originalmente pensé en un libro que se llamaría Bitácora de Orgasmos y sería una colección de poemas netamente eróticos, pero había unos que no entraban en esa categoría y decidí suavizarlo. Este libro fue como una despedida de muchos momentos que viví”, recordó.
En cuatro versos, habla de la ausencia. Es un poema que antepone su grandeza literaria a la pequeñez de su extensión: “Más que soledad, siento tu ausencia. Sin embargo no te extraño”.
Y lo explicó más tarde: “La ausencia no existe, solo se nombra. La soledad es una situación psíquica o moral. Moralmente estoy bien. A lo mejor en ese momento era el debate filosófico de decir: Te fuiste, moriste, pero no pasa nada; siento que te extraño, pero no pasa nada”.
Otro poema, “Brújula”, lleno de sensualidad en la primera estrofa: “La brújula del corazón batió su aguja a los cardinales puntos de la caricia”. Y uno más, “El Ritual”, que comienza así: “Mi saliva danza en la punta de la lengua, inicia el ritual alrededor de tus pezones. Claro el aliento es la neblina del bosque de tu cueva edénica un río de vida escurre”.
Ahora ustedes digan si Jorge Contreras no es un poeta sensual. El escritor Manuel Pérez-Petit se atrevió a llamarlo “un poeta apasionado y dionisiaco”.
Tequilero por Lila Downs
Posted: noviembre 28, 2011 in IdeasEtiquetas: Jesús Martínez, Lila Downs, Pecados y Milagros, Tequileros de Lila Downs
Su admiración por la cantante oaxaqueña lo llevó a formar un club de fans en San Luis Potosí
A Lila Downs la conocen en muchas partes del mundo como una de las artistas mexicanas más emblemáticas de estos tiempos, después de Lola Beltrán y Chavela Vargas, que se han ganado un reconocimiento muy acentuado gracias a sus desgarradoras interpretaciones.
A su alrededor, esta cantante oaxaqueña de 43 años ha reunido a miles de fanáticos que corean sus canciones y abarrotan los escenarios en los que se presenta, además de que agotan sus discos en muy poco tiempo.
Uno de esos fanáticos es Jesús Martínez, un joven de 24 años, originario de San Luis Potosí, al que se le ocurrió en abril de 2011 que podría convertirse en embajador de la música de Lila Downs.
Una manera de lograr su objetivo fue la creación de un club de fans, al que puso por nombre “Tequileros de Lila Downs”, escogido porque así se llama una canción que interpreta la artista y que se titula “Tequilera”. Para entonces eran escasos los integrantes, con él a la cabeza.
Aunque el grupo ya estaba formado, fue durante una presentación que hizo la cantante en ese lugar del centro de México cuando se comenzó a tejer esta historia de idolatría. Ella había llegado allí a clausurar un festival cultural y a Jesús Martínez se le ocurrió la idea de ampliar el grupo y abrirlo a más seguidores de todo el mundo.
Por eso, el 17 de mayo creó grupos en las redes sociales, que después serían identificados con el nombre del club y sumaría a más miembros, principalmente de México.
Este es el segundo club de fans que Lila Downs ha reconocido de forma oficial. El primero se llama “Una Sangre”, que tomó su nombre también por una canción y ha permanecido por más de diez años.
“Al principio comencé a juntar a la banda y ahora somos aproximadamente 25 miembros de hueso colorado de San Luis Potosí”, dice Jesús Martínez, quien ha conocido personalmente a la intérprete de “La Llorona”.
Recientemente los “Tequileros de Lila Downs” comenzaron a reforzar sus actividades para estar más cerca de su artista y la siguieron en sus conciertos de Salamanca, Guanajuato, y del Auditorio Nacional de la Ciudad de México.
Allí, entre canción y canción, Lila Downs agradeció a sus clubes de fans y mencionó a los tequileros con mucho cariño. Ella conoce a Jesús Martínez y le reconoce el esfuerzo de mantener el grupo.
Además, por presidir el club, este fanático tiene información antes que nadie. “De pronto me entero de cosas antes de que se publiquen o de fechas de presentaciones y cosas que circulan entre personas muy allegadas a Lila”, confiesa.
Para estar identificables en los conciertos de la oaxaqueña, él y los otros tequileros diseñaron una camiseta con la imagen de su artista y el sello del grupo. La estrenaron en el Auditorio Nacional en el concierto del 25 de noviembre.
Lo que nació como una forma de demostrar su gusto por la música de Lila Downs ha comenzado a hacerse más grande, con un club más nutrido de integrantes de otras partes y una serie de actividades pendientes.
Jesús Martínez dice que esto continuará como una manera de homenajear el arte que ofrece la cantante en cada una de sus interpretaciones.
(Este texto fue publicado el 28 de noviembre de 2011 en el periódico EXPRESO, de Hermosillo, Sonora)
Lila Downs es caricatura
Posted: noviembre 24, 2011 in IdeasEtiquetas: Alan Rodríguez, Lila Downs, Mezcalito, Palomo del Comalito, Pecados y Milagros, Tu Cárcel
Aventura en la quinta dimensión
Posted: noviembre 14, 2011 in Cuentos y NovelasEtiquetas: Feria del Libro, Hermosillo, historias ambulantes, Horas de Junio, Santiago Jara, Sonora

“Estoy haciendo una historieta que se llama 'Aventuras comestibles', donde la comida lucha contra los cubiertos": Santiago Jara Sarracino, escritor, 11 años.
En la profundidad de los sueños, donde todo parece real, Santiago Jara echó a volar su imaginación. Estaba plácidamente dormido.
–¡Santiago, despierta! ¡Parece que estás soñando!
–No, no estoy soñando. Ya abrí los ojos.
–Anda, levántate.
Ya había amanecido. Curiosamente esa vez no sintió deseos de continuar un segundo más en la cama y de un brinco puso los pies en suelo firme. Volteó a su alrededor y notó algo raro, había una ligereza inusual en su cuerpecito de once años.
Al abrir la puerta, entró a un cuarto repleto de cajas de cartón. Se acercó y abrió la que tenía en el frente el dibujo de una gallina. Repentinamente saltó una, revoloteando, pero Santiago no se espantó. Vio las demás y todas tenían un dibujo.
–¿Estás seguro que ya despertaste?
–Sí, pero esto es extraño. ¿Y tú quién eres?
–Yo soy tu hada madrina.
La situación parecía todavía más insólita: primero una gallina que salió de una caja de cartón y ahora una hada madrina, pero no cualquier hada madrina, sino una que tenía forma de elefante rosado con alas de mariposa que cambiaban de color cada cinco minutos y caminaba con las dos patas traseras, casi como lo haría un humano. Portaba una varita mágica.
Santiago comenzó a temer. Para constatar que estaba despierto se pellizcó y gritó por el dolor. Una vez confirmado su estado mental, intentó correr para esconderse. No quería volver a toparse con su hada madrina. En la casa no veía a nadie que lo ayudara en el momento que lo necesitara.
Entró al baño. Respiraba velozmente. Del cajón de primeros auxilios sacó un frasco que no había visto jamás, tenía un líquido rojo y una etiqueta con la figura de una hormiga. Bebió un trago.
El elefante alado lo encontró. Aunque parecía que tenía buenas intenciones, Santiago estaba asustado. De pronto, el efecto de ese jarabe hizo efecto, primero sintió mareos y luego cayó al piso.
Santiago se había reducido al tamaño de una hormiga y corrió hacia el jardín, donde estuvo rodeado de múltiples insectos, ahora un poco más grandes que él. Las hormigas intentaban cargar un grano de azúcar. Él les pidió ayuda y al ver que no había una respuesta, habló con el jefe. Le propuso que alimentaría a toda la tropa una vez que lo ayudaran a recuperar su tamaño normal, pero recibió una respuesta negativa y todas quisieron atacarlo.
Como es un chico con suerte, Santiago ató con un hilo a una polilla que pasó volando y comenzó a flotar en el aire hasta que entró a su cuarto otra vez. Allí estaba el hada madrina. En verdad quería ayudarlo, pero él se resistía a creer que eso estuviera pasando en la realidad.
Con su varita mágica, el elefante lanzó un rayo y envió a Santiago al interior de la pecera. Aunque creyó que se asfixiaría, comenzó a respirar bajo el agua porque le aparecieron unas útiles branquias. Nadó hacia el castillo donde vivía su pez y descubrió sus bellezas y sus lujos.
Pero el elefante le volvió a lanzar un rayo que le devolvió el tamaño normal a su cuerpo y lo envió de un tirón a la cama, donde Santiago parecía estar inconsciente. A lo lejos escuchó la voz dulce de su mamá:
–¡Santiago, despierta! ¡Parece que estás soñando!
Santiago abrió los ojos, sonrió y se sintió feliz. Entonces le respondió:
–No, no estoy soñando. Estoy escribiendo un libro.
MADERA DE ESCRITOR
Santiago Jara Sarracino, es hijo de comunicadores y estudia el sexto grado de la educación básica. A sus once años ha escrito la novela “Mundo Imposible” –en la que narra sus aventuras con el elefante rosado– y los cuentos “La abeja y la mosca”, “Letrix: el país de las letras” y “El flamingo solo”. La Universidad de Sonora le publicó los primeros tres capítulos de la novela, y le prepara el lanzamiento de la edición completa. Fue invitado especial en la Feria del Libro 2011 y el evento de literatura denominado “Horas de Junio”.
Buen viaje, Yann
Posted: octubre 26, 2011 in Cuentos y NovelasEtiquetas: aventurero, ciclismo, ciclista francés, vuelta al mundo, Yann Graffion, zarmalouloux
“Yo empecé esto para decirle a la gente que sí se puede viajar sin dinero”
Yann Graffion
Aventurero de 25 años
En julio de 2009, el francés Yann Graffion tomó su bicicleta y comenzó a pedalear hacia la aventura.
Decidió que recorrería el mundo, que conocería mucha gente y tendría nuevos amigos. Su plan era avanzar, ganar unos centavos haciendo malabares y actuando como payaso en lugares públicos, comer lo que hubiera, dormir donde lo alcanzara la noche, disfrutar su enorme libertad.
Salió una mañana de su pueblo, cercano a París. Le dijo adiós a sus 23 años y se enfiló hacia su crecimiento personal y espiritual sobre esa bicicleta de acero y llantas gruesas a la que le ató un par de mochilas para guardar su ropa e instrumentos de trabajo.
Recorrió Europa, cruzó hacia África. Saludó a su gente y vivió en ciudades de ensueño. Yann Graffion había comenzado un acontecimiento importante en su juventud. En España, otros cinco franceses se le sumaron y juntos se embarcaron hacia Argentina. América a la vista, con Buenos Aires dándoles la bienvenida.
“Viajamos juntos por Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Centroamérica y llegamos a México”, dice con un perfecto español, a la orilla de la carretera, por donde pasan a prisa los automóviles y levantan nubarrones de polvo.
A México entró por Chiapas hace más de cuatro meses. Sintió la lluvia y el viento fresco de las zonas montañosas. Llegó a Oaxaca y buscó las esquinas donde hubiera más automóviles para hacer sus malabares y encontró escuelas para llevar su arte como payaso.
“Chiapas me ha gustado mucho, también Tepoztlán, en Morelos; la sierra de Durango estaba bien linda”, asegura Yann Graffion, que en esta ocasión se dirige hacia Mexicali, en Baja California, porque después cruzará la frontera hacia Estados Unidos para llegar a San Francisco. “En San Francisco vamos a tomar un barco a Hong Kong”, agrega.
En su recorrido por el territorio mexicano, a este aventurero de estilo fresco se le sumó una chica del Distrito Federal, la séptima integrante de su grupo, dispuesta a dejar su país en la frontera por una convicción personal.
Desde hace más de dos años, Yann Graffion ha viajado en la misma bicicleta. Las ocasiones en que se avería, él la repara. La gran ventaja es que al ser de acero, se puede soldar fácilmente.
“Es una aventura también compartir con la gente a la que le gusta ver lo que hacemos. La idea de este viaje es aprender sobre el mundo y sobre la gente, por eso siempre vamos en la bicicleta porque si viajamos en bus, vamos de una ciudad a otra, pero no veríamos nada ni platicaríamos con la gente”, dice.
La bicicleta requiere de un gran esfuerzo físico y, aunque su alimentación no es la mejor, le ha dedicado su valentía y fortaleza para pedalear durante largos ratos, de ciudad en ciudad.
Esta vez que cuenta su historia, Yann Graffion está en Sonora, en la zona más desértica y calurosa del norte de México. Avanza solo porque los otros seis se adelantaron. Él decidió quedarse más tiempo en un café Internet para revisar su correo y mantener el contacto familiar.
Está confiado porque México lo abrazó con cariño durante todo el recorrido. “Todos me han tratado bien chido”, asegura, y sonríe porque sabe que utilizó bien ese regionalismo. Su estancia en este país ha sido tan buena que ni los policías lo han molestado.
Pero tiene que avanzar. En unos días más dejará esta tierra azteca y, si todo va bien, al cabo de un par de años estará de regreso en su casa, después de su recorrido por Asia y otra parte de Europa.
Lila Downs y su conexión con la tierra (video)
Posted: octubre 12, 2011 in IdeasEtiquetas: Celso Piña, Cucurrucucú Paloma, Fallaste corazón, Illya Kuryaki and The Valderramas, La reina del inframundo, Lila Downs, Mezcalito, Oaxaca, Palomo del Comalito, Paul Cohen, Pecadora, Pecados y Milagros, Tlaxiaco, Totó la Momposina, Tu Cárcel
Le canta al maíz, al mezcal, al agave, a las flores, a Dios.
Es Lila Downs, la cantante oaxaqueña que hace vibrar corazones y que nació en una casa de adobe en la esquina de Magnolia y Perú, en Tlaxiaco, Oaxaca; la esposa de Paul Cohen, su productor musical; la mamá de Benito Dxuladi; la mexicana que ha llevado la música de esta tierra a Europa, Asia y América y ha representado con dignidad a una nación.
Es la misma que ahora promueve su nuevo disco, llamado “Pecados y Milagros” con una analogía de la luz y la oscuridad, de lo bueno y lo malo, de un todo y una contraparte.
En este disco, Lila Downs les canta a las mujeres que muelen el maíz sobre un metate, al mezcal como una bebida divina, al amor y al desamor; retoma los sonidos norteños y hace duetos espectaculares, llenos de alegría y pasión, con Celso Piña y Totó La Momposina y con los argentinos de Illya Kuryaki and The Valderramas.
Habla de “Pecados y Milagros” como una forma de interesarse por esa parte moral de los seres humanos que cambia repentinamente a su conveniencia.
Lila Downs está conectada con la tierra y con lo que le ha dado. La tierra, como un todo. La tierra, como dadora de vida. La tierra, como parte de uno mismo.
Lo plasma así en este nuevo material discográfico, terminado de grabar en septiembre de 2011, y del cual se desprende ya el primer video musical para el tema “Palomo del comalito”, escrito por ella misma a manera de experiencia personal con las mujeres oaxaqueñas que desde temprano muelen el maíz para las tortillas, precisamente en un intento de conexión con la tierra.
PECADOS Y MILAGROS
Mezcalito
Tu cárcel
Zapata se queda (con Celso Piña y La Momposina)
Vámonos
Cucurrucucú Paloma
La reina del inframundo
Fallaste corazón
Solamente un día
Xochipitzahua (flor menudita)
Palomo del comalito
Dios nunca muere
Pecadora (con Illya Kuryaki and The Valderramas)
Cruz de Olvido
Misa Oaxaqueña
El pequeño genio de los números
Posted: octubre 7, 2011 in Cuentos y NovelasEtiquetas: Aldo Ramírez, educación especial, genio en matemáticas, historias ambulantes, niño genio, niños índigo, niños superdotados
“Ese número es el 158 mil 395 millones 249 mil 396”, dice con agilidad Aldo Ramírez Santoyo. Se refiere al 158,395’249,396 que aparece en la pantalla de una calculadora.
No sería raro que alguien pudiera leer esa cifra, si no fuera porque en esta ocasión el genio matemático es un niño que recién cumplió los cuatro años, come salchichas en el desayuno y hace un año y medio dejó de usar pañales. Leer el resto de esta entrada »







